Ctra. de Vic 22, Manresa · Online en toda España

Niños y adolescentes

5 señales de que un adolescente no está bien

Ilde Psicología · Manresa

5 senyals de que un adolescent no està bé

La adolescencia es una etapa de cambios intensos, y es normal que haya altibajos. Pero hay una diferencia entre las típicas turbulencias de la edad y un malestar que pide atención. Como padre o madre, distinguirlo no siempre es fácil.

En Ilde Psicología trabajamos con adolescentes y sus familias, y sabemos que detectar a tiempo marca toda la diferencia. Estas son cinco señales que no conviene pasar por alto.

1. Cambios bruscos de humor o de actitud

Tristeza persistente, irritabilidad constante, rabia desproporcionada o apatía que dura semanas. No hablamos de un mal día, sino de un cambio sostenido en su manera de ser que tú mismo/a notas diferente.

2. Aislamiento social

Cuando un adolescente deja de quedar con los amigos, se encierra en su habitación, abandona actividades que antes le gustaban o evita el contacto con la familia, el aislamiento puede ser una manera de esconder que algo no va bien.

3. Cambios en el sueño, el apetito o la energía

Dormir demasiado o casi no dormir, perder o aumentar el apetito de manera notable, sentirse siempre cansado/a sin motivo aparente. El cuerpo a menudo expresa lo que las palabras todavía no pueden decir.

4. Bajada del rendimiento escolar

Un descenso repentino de las notas, falta de concentración, desmotivación o absentismo pueden ser síntomas de que la energía emocional está puesta en otro lado: en gestionar un malestar interno.

5. Comentarios o conductas que preocupan

Frases del tipo «todo me da igual» o «no sirvo para nada», una autocrítica muy dura, conductas de riesgo o cambios en su manera de cuidarse son señales que hay que escuchar con mucha atención y nunca minimizar.

Qué puedes hacer como padre o madre

Lo más importante es abrir un espacio seguro para que se sienta escuchado/a sin juicios ni sermones. Pregunta desde la curiosidad, no desde el interrogatorio. Y si tu intuición te dice que algo va más allá de lo que puedes acompañar solo/a, pedir ayuda profesional no es exagerar: es proteger.

Diferenciar la adolescencia normal del malestar real

Una de las preguntas que más angustia a los padres es saber dónde acaba el comportamiento típico de la edad y dónde empieza un problema que pide atención. No hay una línea perfecta, pero sí algunas pistas que ayudan a distinguirlo.

Como orientación general, vale la pena prestar atención a estos tres criterios:

  • Duración. Un mal momento pasa en unos días; un malestar significativo se mantiene durante semanas sin mejorar.
  • Intensidad. No es lo mismo estar de mal humor que sentirse incapaz de disfrutar de nada de lo que antes le gustaba.
  • Interferencia. La señal de alarma más clara es cuando el malestar afecta a varias áreas de su vida a la vez: los estudios, las amistades, el sueño y la relación con la familia.

Si tienes dudas, confía en tu conocimiento de tu hijo o hija. Nadie mejor que tú sabe cómo es habitualmente, y por eso eres quien mejor puede notar cuándo algo se ha desviado de su tono de siempre.

Qué NO hacer cuando detectas estas señales

Con la mejor de las intenciones, a veces respondemos de maneras que cierran la puerta en lugar de abrirla. Reconocer estos errores habituales ya es un gran paso.

  • Minimizar lo que siente con frases como «no es para tanto» o «cuando yo tenía tu edad…». Aunque quieras tranquilizar, le transmites que su malestar no es válido.
  • Convertirlo en un interrogatorio. Una avalancha de preguntas suele provocar más cierre. Mejor una pregunta abierta y mucha paciencia.
  • Reaccionar con miedo o enfadarte. Si cuando se abre recibe alarma o reproches, aprenderá que es más seguro callar.
  • Espiar el móvil o invadir su intimidad sin hablarlo. Romper la confianza raramente ayuda y a menudo aleja todavía más.
  • Buscar culpables. Ni él, ni tú, ni la escuela: la energía es más útil puesta en cómo acompañar que en por qué ha pasado.

Cómo hablar con tu hijo o hija

No hace falta encontrar las palabras perfectas ni tener una conversación trascendental. A menudo el mejor terreno para hablar es el informal: un trayecto en coche, mientras cocináis, paseando. Cuando no hay contacto visual directo, muchos adolescentes se sienten menos expuestos y hablan con más facilidad.

Algunas frases que abren puertas, en lugar de cerrarlas:

  • «He notado que últimamente estás diferente. No quiero presionarte, pero estoy aquí cuando quieras.»
  • «No hace falta que me lo cuentes todo ahora. Solo quiero que sepas que me importa cómo estás.»
  • «Tienes todo el derecho a sentirte así. ¿Qué crees que te ayudaría?»

Y recuerda: validar no es lo mismo que estar de acuerdo. Puedes reconocer lo que siente («entiendo que esto te dé rabia») aunque no compartas su conducta. Esa diferencia es la que hace que siga abriéndose.

Cuándo pedir ayuda profesional con urgencia

La mayoría de situaciones se pueden acompañar con calma y tiempo, pero hay señales que requieren actuar sin esperar. Si aparece cualquiera de estas, busca ayuda profesional de manera prioritaria:

  • Comentarios sobre querer desaparecer, hacerse daño o sobre que «todo estaría mejor sin él o ella».
  • Indicios de autolesiones.
  • Un cambio repentino y muy marcado de conducta, o un aislamiento total.
  • Consumo de sustancias o conductas de riesgo que lo ponen en peligro.

En caso de riesgo inmediato, no te quedes solo/a con la duda: contacta con los servicios de emergencia (112), con la línea de atención a la conducta suicida (024) o acude al servicio de urgencias más cercano. Pedir ayuda a tiempo salva vidas, y hacerlo nunca es exagerar.

Cómo lo trabajamos en Ilde Psicología

En nuestra consulta de Manresa acompañamos a adolescentes y sus familias con un enfoque cercano y sin etiquetas. Empezamos con una primera visita donde escuchamos tanto al adolescente como a los padres para entender qué está pasando y, a partir de ahí, diseñamos un acompañamiento a medida.

Trabajamos para crear un espacio de confianza donde el adolescente se pueda expresar libremente, a la vez que orientamos a la familia para que sepa cómo sostenerlo en casa. No se trata de «arreglar» a nadie, sino de ofrecer herramientas, comprensión y un lugar seguro para atravesar esta etapa con más tranquilidad. Si reconoces algunas de estas señales, hablarlo con un profesional es un buen primer paso.

L’adolescència és una etapa de canvis intensos, i és normal que hi hagi alts i baixos. Però hi ha una diferència entre les típiques turbulències de l’edat i un malestar que demana atenció. Com a pare o mare, distingir-ho no sempre és fàcil.

A Ilde Psicologia treballem amb adolescents i les seves famílies, i sabem que detectar a temps fa tota la diferència. Aquests són cinc senyals que no convé passar per alt.

1. Canvis bruscos d’humor o d’actitud

Tristesa persistent, irritabilitat constant, ràbia desproporcionada o apatia que dura setmanes. No parlem d’un mal dia, sinó d’un canvi sostingut en la seva manera de ser que tu mateix/a notes diferent.

2. Aïllament social

Quan un adolescent deixa de quedar amb els amics, s’enferma a l’habitació, abandona activitats que abans li agradaven o evita el contacte amb la família, l’aïllament pot ser una manera d’amagar que alguna cosa no va bé.

3. Canvis en la son, la gana o l’energia

Dormir massa o gairebé no dormir, perdre o augmentar la gana de manera notable, sentir-se sempre cansat/da sense motiu aparent. El cos sovint expressa el que les paraules encara no poden dir.

4. Baixada del rendiment escolar

Un descens sobtat de les notes, falta de concentració, desmotivació o absentisme poden ser símptomes que l’energia emocional està posada en una altra banda: en gestionar un malestar intern.

5. Comentaris o conductes que preocupen

Frases del tipus «tot m’és igual» o «no serveixo per a res½, una autocrítica molt dura, conductes de risc o canvis en la seva manera de cuidar-se són senyals que cal escoltar amb molta atenció i mai minimitzar.

Què pots fer com a pare o mare

El més important és obrir un espai segur perquè se senti escoltat/da sense judicis ni sermons. Pregunta des de la curiositat, no des de l’interrogatori. I si la teva intuïció et diu que alguna cosa va més enllà del que pots acompanyar sol/a, demanar ajuda professional no és exagerar: és protegir.

Diferenciar l’adolescència normal del malestar real

Una de les preguntes que més angoixa els pares és saber on acaba el comportament típic de l’edat i on comença un problema que demana atenció. No hi ha una línia perfecta, però sí algunes pistes que ajuden a distingir-ho.

Com a orientació general, val la pena parar atenció a aquests tres criteris:

  • Durada. Un mal moment passa en uns dies; un malestar significatiu es manté durant setmanes sense millorar.
  • Intensitat. No és el mateix estar de mal humor que sentir-se incapaç de gaudir de res del que abans li agradava.
  • Interferència. El senyal d’alarma més clar és quan el malestar afecta diverses àrees de la seva vida alhora: els estudis, les amistats, la son i la relació amb la família.

Si tens dubtes, confia en el teu coneixement del teu fill o filla. Ningú millor que tu sap com és habitualment, i per això ets qui millor pot notar quan alguna cosa s’ha desviat del seu to de sempre.

Què NO fer quan detectes aquests senyals

Amb la millor de les intencions, de vegades responem de maneres que tanquen la porta en comptes d’obrir-la. Reconèixer aquests errors habituals ja és un gran pas.

  • Minimitzar el que sent amb frases com «no és per a tant» o «quan jo tenia la teva edat…». Encara que vulguis tranquil·litzar, li transmets que el seu malestar no és vàlid.
  • Convertir-ho en un interrogatori. Una allau de preguntes sol provocar més tancament. Millor una pregunta oberta i molta paciència.
  • Reaccionar amb por o enfadar-te. Si quan s’obre rep alarma o retrets, aprendrà que és més segur callar.
  • Espiar el mòbil o envair la seva intimitat sense parlar-ne. Trencar la confiança rarament ajuda i sovint allunya encara més.
  • Buscar culpables. Ni ell, ni tu, ni l’escola: l’energia és més útil posada en com acompanyar que en per què ha passat.

Com parlar amb el teu fill o filla

No cal trobar les paraules perfectes ni tenir una conversa transcendental. Sovint el millor terreny per parlar és l’informal: un trajecte en cotxe, mentre cuineu, passejant. Quan no hi ha contacte visual directe, molts adolescents se senten menys exposats i parlen amb més facilitat.

Algunes frases que obren portes, en comptes de tancar-les:

  • «He notat que últimament estàs diferent. No vull pressionar-te, però estic aquí quan vulguis.»
  • «No cal que m’ho expliquis tot ara. Només vull que sàpigues que m’importa com estàs.»
  • «Tens tot el dret a sentir-te així. Què creus que t’ajudaria?»

I recorda: validar no és el mateix que estar d’acord. Pots reconèixer el que sent («entenc que això et faci ràbia») encara que no comparteixis la seva conducta. Aquesta diferència és la que fa que es continuï obrint.

Quan demanar ajuda professional amb urgència

La majoria de situacions es poden acompanyar amb calma i temps, però hi ha senyals que requereixen actuar sense esperar. Si apareix qualsevol d’aquests, busca ajuda professional de manera prioritària:

  • Comentaris sobre voler desaparèixer, fer-se mal o sobre que «tot estaria millor sense ell o ella».
  • Indicis d’autolesions.
  • Un canvi sobtat i molt marcat de conducta, o un aïllament total.
  • Consum de substàncies o conductes de risc que el posen en perill.

En cas de risc immediat, no et quedis sol/a amb el dubte: contacta amb els serveis d’emergència (112), amb la línia d’atenció a la conducta suïcida (024) o acudeix al servei d’urgències més proper. Demanar ajuda a temps salva vides, i fer-ho mai és exagerar.

Com ho treballem a Ilde Psicologia

A la nostra consulta de Manresa acompanyem adolescents i les seves famílies amb un enfocament proper i sense etiquetes. Comencem amb una primera visita on escoltem tant l’adolescent com els pares per entendre què està passant i, a partir d’aquí, dissenyem un acompanyament a mida.

Treballem per crear un espai de confiança on l’adolescent es pugui expressar lliurement, alhora que orientem la família perquè sàpiga com sostenir-lo a casa. No es tracta de «arreglar» ningú, sinó d’oferir eines, comprensió i un lloc segur per travessar aquesta etapa amb més tranquil·litat. Si reconeixes alguns d’aquests senyals, parlar-ne amb un professional és un bon primer pas.

Da el primer paso

Si reconoces algunas de estas señales en tu hijo o hija, en Ilde Psicología podemos ayudaros. Pide una primera visita y te orientamos sobre cómo acompañarlo de la mejor manera.

Demana la teva primera visita

Sigue leyendo

Reservar cita