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Infancia

Psicólogo infantil y juvenil en Manresa: cuándo llevar a tu hijo o hija

Ilde Psicología · Manresa

Dibujo infantil y rotuladores en una sala de psicología infantil en Manresa

Pocas decisiones generan tantas dudas como pedir hora con un psicólogo infantil. ¿Es motivo suficiente? ¿No será una etapa? ¿Y si exagero… o si llego tarde? Aquí tienes criterio para decidir: qué señales mirar según la edad, qué es normal del desarrollo, cómo se trabaja con un niño o un adolescente y qué pasa en la primera visita.

¿Cuándo hay que llevar a un niño al psicólogo? La regla del malestar sostenido

No hay una lista cerrada de motivos válidos. Lo que valoramos los profesionales es la combinación de tres factores:

  • Intensidad. El malestar es mayor que el de otros niños de su edad ante la misma situación.
  • Duración. No es un mal día ni una semana rara: se mantiene semanas o meses.
  • Interferencia. Afecta a alguna de las tres áreas donde vive un niño: casa, escuela y amigos.

Si aparece en dos o más de esas áreas y se sostiene, pedir una valoración es prevenir: consultar pronto suele significar menos sesiones, no más.

No admiten espera las autolesiones, los comentarios sobre no querer vivir, dejar de comer o cualquier indicio de violencia o acoso: pide ayuda de inmediato. En caso de urgencia, 112 o 024 (línea de atención a la conducta suicida).

Señales de 0 a 6 años: cuándo consultar a psicología infantil

A estas edades el niño no explica lo que le pasa: lo muestra con el cuerpo, el sueño, la comida y la conducta. Conviene valorar cuando se mantienen:

  • Retrocesos en cosas ya superadas: control de esfínteres, habla, dormir solo.
  • Rabietas muy intensas o largas, difíciles de calmar incluso pasado el rato.
  • Miedos que le impiden dormir o ir a la escuela durante meses.
  • Angustia muy alta al separarse, más allá del periodo de adaptación.
  • Poco lenguaje, poco contacto visual o poco interés por otros niños.

Aquí el trabajo es casi siempre indirecto: se interviene en las rutinas y en la forma de acompañar.

Señales en niños de 6 a 12 años

Con la escuela instalada, el malestar se ve en el rendimiento y en las relaciones:

  • Dolores de barriga o de cabeza los días de colegio, ya descartada una causa médica.
  • Resistencia a ir a la escuela o bajada brusca del rendimiento.
  • Dejar de quedar, aislarse o perder interés por lo que antes le gustaba.
  • Irritabilidad, llanto frecuente o enfados desproporcionados.
  • Frases sobre sí mismo: «soy tonto», «nadie quiere jugar conmigo».
  • Miedos o rituales que le ocupan tiempo y le angustian si no los hace.
  • Sospecha de acoso escolar o de estar quedándose fuera del grupo.

Señales en la adolescencia: cuándo buscar un psicólogo para adolescentes

La adolescencia normaliza cierto distanciamiento y eso confunde. Una pista: no es lo mismo cerrar la puerta de la habitación que dejar de tener vida.

  • Aislamiento sostenido: deja de ver a sus amigos, no solo a la familia.
  • Abandono de actividades o aficiones que le importaban.
  • Cambios marcados en el sueño, la alimentación o el peso.
  • Tristeza o irritabilidad persistentes durante semanas.
  • Caída brusca del rendimiento o absentismo.
  • Consumo de sustancias o conductas de riesgo.
  • Marcas en brazos, ropa que tapa fuera de temporada, comentarios sobre no querer estar.

Ante este último punto, actúa hoy y busca atención profesional inmediata. Si quieres profundizar, tenemos un artículo sobre el psicólogo para adolescentes en Manresa.

Lo que NO es motivo de alarma: conductas normales del desarrollo

Tan importante como detectar es no patologizar. Muchas conductas que preocupan son, sencillamente, desarrollo:

  • Las rabietas entre los 2 y los 4 años: así gestiona la frustración un cerebro inmaduro.
  • Los miedos evolutivos (la oscuridad, los monstruos, quedarse solo) que aparecen y remiten.
  • La timidez o necesitar tiempo para entrar en un grupo: ser reservado no es fobia social.
  • Los celos y las regresiones breves al nacer un hermano.
  • Un trimestre flojo tras una mudanza, un cambio de escuela o una pérdida.
  • Un adolescente que quiere intimidad y discute: ese es su trabajo evolutivo.

Si el niño sigue funcionando —juega, se relaciona, va al colegio, se recupera al cabo de un rato—, suele ser desarrollo y no un problema.

Aprendizaje, neurodesarrollo (TDAH, TEA) y dificultades emocionales: no son lo mismo

Tres cosas distintas llegan a consulta con la misma frase: «no rinde». Las dificultades específicas de aprendizaje (dislexia, discalculia) afectan a un área concreta: el niño puede ser brillante hablando y atascarse solo con la lectura. Las condiciones del neurodesarrollo, como el TDAH o el TEA, están presentes desde pequeño y se manifiestan en varios contextos a la vez, no solo con los deberes. Las dificultades emocionales (ansiedad, ánimo bajo, duelo, acoso) suelen tener un inicio identificable y un contexto que las explica.

Se solapan mucho: una dislexia no detectada puede generar ansiedad, y una ansiedad alta puede parecer falta de atención. Por eso ningún artículo —tampoco este— puede decirte qué le pasa a tu hijo: un diagnóstico necesita pruebas y varias fuentes de información.

Cómo se trabaja en terapia infantojuvenil: juego, psicoeducación y familia

Un niño no se sienta a explicar sus emociones durante una hora, y no hace falta. El juego, el dibujo y los cuentos son su lenguaje: a través de ellos aparece lo que le preocupa y se ensayan formas nuevas de responder. A eso se suma psicoeducación adaptada a su edad y habilidades concretas: calmarse, pedir ayuda, resolver un conflicto.

Con adolescentes el formato se parece más a una conversación, y lo primero es construir un vínculo donde no se sienta juzgado. En paralelo hay trabajo con la familia y, con vuestro permiso, coordinación con la escuela. Puedes verlo en nuestra página de psicología infantojuvenil.

El papel de los padres en la terapia infantil

La terapia infantil sin familia es media terapia: los cambios se consolidan en el día a día, y quien lo sostiene sois vosotros. De ahí las sesiones de orientación con los padres y las pautas para casa.

También implica soltar el «arréglamelo»: cuando el foco se pone solo en corregir la conducta del niño, se le coloca en el papel de problema de la familia. Si la dificultad está en la convivencia o en los conflictos entre todos, el formato indicado puede ser terapia familiar. Y los adolescentes necesitan un espacio confidencial: lo que cuentan se queda en sesión, salvo riesgo para su seguridad.

Cómo es la primera visita y quién debe venir

Con niños de hasta 11 o 12 años, a la primera visita suelen acudir solo los padres: permite hablar con libertad del desarrollo, de la escuela y de lo que os preocupa sin que el niño escuche una lista de quejas sobre sí mismo. Después se citan una o dos sesiones con él. Con adolescentes suele venir desde el principio, con su rato a solas.

De ahí salen una hipótesis, un plan de trabajo y una idea realista de por dónde empezar. La sesión individual cuesta 60 € y la primera es sin compromiso. Atendemos en Manresa, en la Carretera de Vic 22, y también online: puedes reservar hora aquí. Explícale a tu hijo dónde va —conocerá a alguien que ayuda a los niños cuando algo les preocupa—, nunca como castigo ni como secreto.

Cuándo conviene derivar a pediatría o psiquiatría

Conviene pasar primero por pediatría cuando hay síntomas físicos que descartar: pérdida de peso, dolor persistente, retraso del lenguaje o sospecha de problemas de audición o de visión. Un problema de oído mal detectado puede parecer desatención durante años.

Se valora la derivación a psiquiatría infantojuvenil cuando hay riesgo para la seguridad del menor, síntomas que impiden la vida diaria, sospecha de un trastorno alimentario o posible necesidad de tratamiento farmacológico; psicoterapia y seguimiento médico son compatibles. En Catalunya, el CSMIJ y el EAP del centro escolar son recursos públicos con los que un centro del Bages puede coordinarse.

Cómo lo trabajamos en Ilde Psicología

En Ilde Psicología, en Manresa, el área infantojuvenil la lidera Sandra Guitart, psicóloga especializada en niños y adolescentes. Somos diez profesionales colegiados por el COPC, hemos acompañado a más de 1.000 personas y tenemos 5,0 estrellas con 107 reseñas en Google.

Trabajamos así: valorar antes de etiquetar, incluir siempre a los padres y decirte con honestidad si tu hijo necesita terapia o si lo que necesita es tiempo y unas pautas en casa. Conoce nuestra terapia infantil y juvenil o pide hora.

Preguntas frecuentes sobre el psicólogo infantil en Manresa

¿A qué edad se puede llevar a un niño al psicólogo?

No hay edad mínima: cambia la forma de trabajar. Con niños pequeños se interviene sobre todo con los padres; a partir de los 4-5 años, con el niño mediante el juego; en la adolescencia, mediante la conversación. Importa que el malestar se mantenga y le afecte en casa, en la escuela o con los amigos.

¿Tengo que entrar yo en la sesión con mi hijo?

Depende de la edad. En la primera visita de un niño pequeño suelen acudir solo los padres; después se combinan sesiones con el niño y sesiones de orientación familiar. Con adolescentes, el espacio propio es imprescindible.

¿Un psicólogo infantil diagnostica TDAH o autismo?

Puede hacer una evaluación con entrevistas, pruebas estandarizadas e información de la familia y de la escuela. Un diagnóstico de neurodesarrollo no se hace en una sesión ni con una lista de síntomas de internet: requiere tiempo y a menudo coordinación con pediatría.

¿Cuánto cuesta una sesión de psicología infantil en Manresa?

La sesión individual cuesta 60 € y la familiar o de pareja, 80 €. La primera es sin compromiso —sirve para orientarse—, aunque no es gratuita. Atendemos presencialmente y también online en toda España.

¿Y si mi hijo se niega a venir?

Es frecuente en la adolescencia y no bloquea el proceso. Se puede empezar trabajando solo con los padres: cambiar la forma de acompañar en casa suele mejorar la situación y abre la puerta a que acabe queriendo venir.

Poques decisions generen tants dubtes com demanar hora a un psicòleg infantil. És motiu suficient? No deu ser una etapa? I si hi dono massa importància… o si hi arribo tard? Aquí tens criteri per decidir: quins senyals mirar segons l'edat, què és normal del desenvolupament, com es treballa amb un infant o un adolescent i què passa a la primera visita.

Quan cal portar un infant al psicòleg? La regla del malestar sostingut

No hi ha una llista tancada de motius vàlids. El que valorem els professionals és la combinació de tres factors:

  • Intensitat. El malestar és més gran que el d'altres infants de la seva edat davant la mateixa situació.
  • Durada. No és un mal dia ni una setmana estranya: es manté setmanes o mesos.
  • Interferència. Afecta alguna de les tres àrees on viu un infant: casa, escola i amics.

Si apareix en dues o més d'aquestes àrees i es manté, demanar una valoració és prevenir: consultar aviat sol voler dir menys sessions, no pas més.

No admeten espera les autolesions, els comentaris sobre no voler viure, deixar de menjar o qualsevol indici de violència o assetjament: demana ajuda immediatament. En cas d'urgència, 112 o 024 (línia d'atenció a la conducta suïcida).

Senyals de 0 a 6 anys: quan consultar psicologia infantil

A aquestes edats l'infant no explica què li passa: ho mostra amb el cos, el son, el menjar i la conducta. Convé valorar quan es mantenen:

  • Retrocessos en coses ja superades: control d'esfínters, parla, dormir sol.
  • Rebequeries molt intenses o llargues, difícils de calmar fins i tot passada l'estona.
  • Pors que li impedeixen dormir o anar a l'escola durant mesos.
  • Angoixa molt alta en separar-se, més enllà del període d'adaptació.
  • Poc llenguatge, poc contacte visual o poc interès pels altres infants.

Aquí la feina és gairebé sempre indirecta: s'intervé en les rutines i en la manera d'acompanyar.

Senyals en infants de 6 a 12 anys

Amb l'escola instal·lada, el malestar es veu en el rendiment i en les relacions:

  • Mal de panxa o de cap els dies d'escola, un cop descartada una causa mèdica.
  • Resistència a anar a escola o baixada brusca del rendiment.
  • Deixar de quedar, aïllar-se o perdre l'interès per allò que abans li agradava.
  • Irritabilitat, plor freqüent o enuigs desproporcionats.
  • Frases sobre ell mateix: «sóc tonto», «ningú vol jugar amb mi».
  • Pors o rituals que li ocupen temps i l'angoixen si no els fa.
  • Sospita d'assetjament escolar o de quedar-se fora del grup.

Senyals a l'adolescència: quan buscar un psicòleg per a adolescents

L'adolescència normalitza un cert distanciament i això confon. Una pista: no és el mateix tancar la porta de l'habitació que deixar de tenir vida.

  • Aïllament sostingut: deixa de veure els amics, no només la família.
  • Abandonament d'activitats o aficions que li importaven.
  • Canvis marcats en el son, l'alimentació o el pes.
  • Tristesa o irritabilitat persistents durant setmanes.
  • Caiguda brusca del rendiment o absentisme.
  • Consum de substàncies o conductes de risc.
  • Marques als braços, roba que tapa fora de temporada, comentaris sobre no voler ser-hi.

Davant d'aquest darrer punt, actua avui i busca atenció professional immediata. Si vols aprofundir-hi, tenim un article sobre el psicòleg per a adolescents a Manresa.

El que NO és motiu d'alarma: conductes normals del desenvolupament

Tan important com detectar és no patologitzar. Moltes conductes que amoïnen són, senzillament, desenvolupament:

  • Les rebequeries entre els 2 i els 4 anys: així gestiona la frustració un cervell immadur.
  • Les pors evolutives (la foscor, els monstres, quedar-se sol) que apareixen i remeten.
  • La timidesa o necessitar temps per entrar en un grup: ser reservat no és fòbia social.
  • Els gelos i les regressions breus quan neix un germà.
  • Un trimestre fluix després d'un trasllat, un canvi d'escola o una pèrdua.
  • Un adolescent que vol intimitat i discuteix: aquesta és la seva feina evolutiva.

Si l'infant continua funcionant —juga, es relaciona, va a l'escola, es recupera al cap d'una estona—, sol ser desenvolupament i no pas un problema.

Aprenentatge, neurodesenvolupament (TDAH, TEA) i dificultats emocionals: no són el mateix

Tres coses diferents arriben a consulta amb la mateixa frase: «no rendeix». Les dificultats específiques d'aprenentatge (dislèxia, discalcúlia) afecten una àrea concreta: l'infant pot ser brillant parlant i encallar-se només amb la lectura. Les condicions del neurodesenvolupament, com el TDAH o el TEA, hi són des de ben petit i es manifesten en diversos contextos alhora, no només amb els deures. Les dificultats emocionals (ansietat, ànim baix, dol, assetjament) solen tenir un inici identificable i un context que les explica.

Se solapen molt: una dislèxia no detectada pot generar ansietat, i una ansietat alta pot semblar manca d'atenció. Per això cap article —tampoc aquest— no et pot dir què li passa al teu fill: un diagnòstic necessita proves i diverses fonts d'informació.

Com es treballa en teràpia infantojuvenil: joc, psicoeducació i família

Un infant no s'asseu a explicar les seves emocions durant una hora, i no cal. El joc, el dibuix i els contes són el seu llenguatge: a través d'ells apareix allò que el preocupa i s'assagen maneres noves de respondre-hi. A això s'hi suma psicoeducació adaptada a la seva edat i habilitats concretes: calmar-se, demanar ajuda, resoldre un conflicte.

Amb adolescents el format s'assembla més a una conversa, i el primer és construir un vincle on no se senti jutjat. En paral·lel hi ha feina amb la família i, amb el vostre permís, coordinació amb l'escola. Ho pots veure a la nostra pàgina de psicologia infantojuvenil.

El paper dels pares a la teràpia infantil

La teràpia infantil sense família és mitja teràpia: els canvis es consoliden en el dia a dia, i qui ho sosté sou vosaltres. D'aquí les sessions d'orientació amb els pares i les pautes per a casa.

També implica deixar anar l'«arregla-me'l»: quan el focus es posa només a corregir la conducta de l'infant, se'l col·loca en el paper de problema de la família. Si la dificultat és la convivència o els conflictes entre tots, el format indicat pot ser teràpia familiar. I els adolescents necessiten un espai confidencial: el que expliquen es queda a la sessió, tret que hi hagi risc per a la seva seguretat.

Com és la primera visita i qui hi ha d'anar

Amb infants de fins a 11 o 12 anys, a la primera visita hi acostumen a anar només els pares: permet parlar amb llibertat del desenvolupament, de l'escola i del que us amoïna sense que l'infant escolti una llista de queixes sobre ell mateix. Després es citen una o dues sessions amb ell. Amb adolescents sol venir des del principi, amb la seva estona a soles.

D'aquí en surten una hipòtesi, un pla de treball i una idea realista de per on començar. La sessió individual costa 60 € i la primera és sense compromís. Atenem a Manresa, a la Carretera de Vic 22, i també en línia: pots reservar hora aquí. Explica-li al teu fill on va —coneixerà algú que ajuda els infants quan alguna cosa els preocupa—, mai com un càstig ni com un secret.

Quan cal derivar a pediatria o a psiquiatria

Convé passar primer per pediatria quan hi ha símptomes físics per descartar: pèrdua de pes, dolor persistent, retard del llenguatge o sospita de problemes d'audició o de visió. Un problema d'oïda mal detectat pot semblar desatenció durant anys.

Es valora la derivació a psiquiatria infantojuvenil quan hi ha risc per a la seguretat del menor, símptomes que impedeixen la vida diària, sospita d'un trastorn alimentari o possible necessitat de tractament farmacològic; psicoteràpia i seguiment mèdic són compatibles. A Catalunya, el CSMIJ i l'EAP del centre escolar són recursos públics amb els quals un centre del Bages es pot coordinar.

Com ho treballem a Ilde Psicologia

A Ilde Psicologia, a Manresa, l'àrea infantojuvenil la lidera la Sandra Guitart, psicòloga especialitzada en infants i adolescents. Som deu professionals col·legiats pel COPC, hem acompanyat més de 1.000 persones i tenim 5,0 estrelles amb 107 ressenyes a Google.

Treballem així: valorar abans d'etiquetar, incloure-hi sempre els pares i dir-te amb honestedat si el teu fill necessita teràpia o si el que necessita és temps i unes pautes a casa. Coneix la nostra teràpia infantil i juvenil o demana hora.

Preguntes freqüents sobre el psicòleg infantil a Manresa

A quina edat es pot portar un infant al psicòleg?

No hi ha edat mínima: canvia la manera de treballar. Amb infants petits s'intervé sobretot amb els pares; a partir dels 4-5 anys, amb l'infant mitjançant el joc; a l'adolescència, mitjançant la conversa. Importa que el malestar es mantingui i l'afecti a casa, a l'escola o amb els amics.

He d'entrar jo a la sessió amb el meu fill?

Depèn de l'edat. A la primera visita d'un infant petit acostumen a venir només els pares; després es combinen sessions amb l'infant i sessions d'orientació familiar. Amb adolescents, l'espai propi és imprescindible.

Un psicòleg infantil diagnostica TDAH o autisme?

Pot fer una avaluació amb entrevistes, proves estandarditzades i informació de la família i de l'escola. Un diagnòstic de neurodesenvolupament no es fa en una sessió ni amb una llista de símptomes d'internet: demana temps i sovint coordinació amb pediatria.

Quant costa una sessió de psicologia infantil a Manresa?

La sessió individual costa 60 € i la familiar o de parella, 80 €. La primera és sense compromís —serveix per orientar-se—, tot i que no és gratuïta. Atenem presencialment i també en línia a tot Espanya.

I si el meu fill es nega a venir?

És freqüent a l'adolescència i no bloqueja el procés. Es pot començar treballant només amb els pares: canviar la manera d'acompanyar a casa sol millorar la situació i obre la porta que acabi volent venir.

¿Tienes dudas sobre tu hijo o hija?

En Ilde Psicología te ayudamos a entender qué le pasa y qué necesita. Pide la primera visita, sin compromiso, presencial en Manresa u online.

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